Teo y la máquina de ideas

¿Y mis ventas dónde están?

El dinamismo que nos presenta el mundo actual nos lleva a cambiar nuestras costumbres constantemente. Arrimarse hasta un bar a pedir unas muzzarellas desde el mostrador y dejar unas monedas en la caja chica cambió por un telefonazo, lo que a su vez se transformó en 5 clicks desde tu smartphone y caminar hasta la puerta (ni siquiera hablás con nadie del local pero comés y hasta podés darle tu feedback).

Con la publicidad pasa lo mismo y no es novedad. Paulatinamente los contenidos que nos resultan más relevantes es lo que buscamos en redes sociales y es allí donde las marcas buscan la manera de sobresalir para hacerte detener el dedo por lo menos 2 segundos.

Luego de detenerse y dar el click en el anuncio (ya el like está pasando de moda, creeme) comienza la analítica. Plataformas como Facebook y Google (entre muchas) han encontrado la manera de realizar mediciones en tiempo real de cada campaña que lanzamos y los clientes lo saben, por lo que cada vez es más difícil vender una idea de la siguiente manera:

Más allá del chivo a la agencia, a la cual envío un fraterno abrazo y les vuelvo a decir que está buenísimo el spot, esta es un poco la realidad a la que nos enfrentamos. Las métricas que ahora debemos reportar a marketing son mucho más minuciosas y no alcanza con mostrarle algo copado al dueño del negocio, ya el humo no garpa.

Si además el cliente tiene tienda web podemos realizar un análisis aún mayor, teniendo la posibilidad de trackear cada campaña y cada anuncio para medirlos en función de sus conversiones o los eventos dentro del sitio web que tengamos como objetivo. Esto nos lleva a que nuestros clientes estén mucho más encima de nuestro laburo, con la capacidad de preguntarnos ¿Y mis ventas dónde están?

¿Es un contra disponer de esta información o tremendo pro para darle más valor a nuestro trabajo?

Si le apuntamos a la creatividad para romper las métricas ya vamos por buen camino, pero no podemos dejar de lado estos nuevos conocimientos porque la testarudez y el egocentrismo nos pueden llevar a crear “publicidad para publicistas”, y así olvidarnos de las personas que en definitiva compran lo que estamos vendiendo.

Las herramientas actuales nos permiten medir mucho más que tendencias, y los más importante es que son las agencias quienes tienen la capacidad de recopilar todos esos datos en tiempo real, sin esperar un informe anual realizado por un tercero. Estamos frente a la posibilidad de hacer constantes estudios de mercado, y con un día me dijo mi viejo, “el saber no ocupa lugar, pero pesa”. 

Esto significa que profesionalizando estas áreas de investigación, capacitándonos, podemos lograr mejores resultados brindando un valor agregado extra. Ya no alcanza con decir algunas palabras en inglés en la primera reunión y luego quedarnos sin nada, el futuro ya llegó. 

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