Teo y la máquina de ideas

Responsabilidad de Información en las Redes

Ya pasó tiempo desde el inicio de la llamada “Primavera Árabe” en el 2010, el momento en el que el mundo empezó a cuestionarse seriamente el rol de las redes sociales en la política global. Facebook no dudó en aprovechar esta nueva atención para promoverse como una plataforma de intercambio cultural y acreditarse un papel fundamental a la hora de darle vida estos movimientos que se opusieron a gobiernos autoritarios e inmediatamente otras redes le siguieron . Curiosamente, a la hora de hablar de la responsabilidad de las redes por facilitar de la misma forma el avance del ISIS, la pseudociencia o la interferencia rusa en las elecciones de EEUU ni siquiera tomaron una postura defensiva seria, prácticamente ignoraron el tema.

O así pareciá hasta que el último punto se volvió innegable culminando (hasta ahora) en los arrestos a figuras clave de la organización de la campaña presidencial de Donald Trump en la madrugada del lunes pasado. La controversia sobre el rol de las redes sociales como plataforma de “desinformación” llevó a que finalmente Twitter y Facebook tomaran como medida que la publicidad con contenido político en dichas redes también incluya información sobre quien pagó para que esa campaña llegue a su público. En el caso de Facebook van a tener una etiqueta señalándo posteos como “publicidad política” y un botón con una letra “i” que al hacerle click revelará la información sobre la persona que invirtió para que esa publicidad llegue a destino. Además, tienen planeado desarrollar una inteligencia artificial que pueda detectar contenido político (entendido como contenido que mencione candidatos o elecciones específicamente) en caso de que quien haya pagado no esté registrado como sitio político.

Esto es un paso hacia una mayor transparencia en la comunicación pero también deja le pregunta ¿es suficiente? No es la primera vez que escribo sobre la desinformación en internet, particularmente las redes, pero siempre desde la responsabilidad de uno a la hora de buscar y verificar lo que encontramos. Lo que nunca tomé en cuenta es la responsabilidad de Facebook o Twitter como los medios en los que se han transformado.

¿Sería bueno entonces aplicar la misma medida a publicidades y contenidos no políticos? O más bien ¿quién y cómo se decide qué es político? Casi cualquier tema político puede encararse desde una óptica “apolítica” (palabra detestable en mi opinión) y la desinformación tiene muchas caras. La pseudociencia, por ejemplo, puede usarse para fomentar la desconfianza en el cambio climático y en última instancia atacar la credibilidad de políticos que se sostienen de una agenda ambientalista sin hablar en ningún momento de política, potencialmente esquivando la nueva medida de transparencia de las redes sociales.

Es más, gran parte del contenido de desinformación en EEUU existió en forma de noticias y cuentas de “usuarios” dedicados a esparcir su agenda en las redes mediante ataques a movimientos como Black Lives Matter. Sería muy difícil controlar estos comportamientos sin entrar en territorios peligrosos de censura y ataque a la privacidad. Recordando un poco aquella frase que decía algo como “la mayor cadena de hoteles no tiene un solo hotel (AirBnB) y la mayor cadena de transporte no tiene un solo coche a nombre suyo (Uber)” nos encontramos que para Facebook somos todos periodistas pero nadie se responsabiliza por lo que reportamos.

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