Teo y la máquina de ideas

Somos lo que vemos

Lo que nos divierte nos hace lo que somos, los libros que leemos, las series que vemos, la música que escuchamos. Todas esas cosas nos cambian un poco la forma de ver el mundo, a veces más que el mundo mismo. Hace unas semanas se desató en las redes sociales del mundo una polémica sobre 13 Reasons Why que se renovó para una segunda temporada. Una serie de Netflix que decidí no ver porque, si bien mucha gente me la recomendó como una de las mejores series del año, las voces en contra me parecieron más relevantes. La mayoría de estas voces incluían personas que trabajan con adolescentes suicidas, otras que sufren de depresión, tuvieron algún intento de suicidio o se dedican a la psicología.

Los argumentos a favor y en contra de la serie ya los escuchamos y leímos un millón de veces, pero la segunda discusión que existe es sobre la responsabilidad de los medios y sus contenidos. No creo en la censura pero si en entender que es lo que se dice con lo que se muestra, que una imagen no es solo la imagen y que hay contextos, subliminalidad y mensajes implícitos que no siempre son intencionales, algo que cada vez se vuelve más fácil de entender a la hora de hablar de discriminación pero no tanto en términos generales.

El entretenimiento, es producto de la cultura y también la transforma, a veces de forma sutil como generar una moda, Ray-Ban se salvó de la banca rota gracias a las películas de Tom Cruise, otras veces generan cambios culturales enormes. No fue hasta que los juglares y bardos de la época compusieran obras inspiradas en el código de caballería que propuso la Iglesia que los nobles comenzaron a imitarlo y aplicarlo. A finales del siglo XVIII se Goethe publicó “Las Penas del Joven Werther” de dónde nace el término “Efecto Werther”, cuando se da un aumento en el número de suicidios o se replican de forma similar a la de una obra reciente. Es una constante con más de mil años en nuestra cultura, absorbemos nuestras ficciones y de diferentes formas las hacemos realidad.

La línea de lo que se puede mostrar o no y hacía quien puede parecer difusa. Yo creo que no hay nada que no se pueda mostrar, la gran diferencia es el como, los mismos videos de guerra pueden usarse para propaganda a favor y en contra de la misma si los mostramos como el horror de la guerra o si construimos un mensaje glorificando el combate como algo honrado. Pasa con la violencia en general ¿cómo la mostramos?¿qué le genera a los que la viven en la ficción?¿que le genera a los que la viven en la realidad?

¿Podemos tener una ficción de violencia o suicidio adolescente? Claro que si, pero antes de llevarla a cabo hay que entender la situación, no es algo para tratar superficialmente, más si lo vas a estar mostrando a millones de personas, algunas de las cuales viven esa realidad todos los días.

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