Teo y la máquina de ideas

Disculpá si te jodo

La publicidad todavía está lejos de los contenidos.

Es cierto, hay que reconocerlo.

Quizás porque las redes sociales no encontraron otra forma de capitalizar sus increíbles bases de datos, o simplemente porque necesitan una excusa visible, la tanda más contemporánea que hay hoy en día es el scroll.

El zapping está más fuerte que nunca, pero su herramienta no es un control remoto, es un celular; no hay botón, hay deslizamiento; no hay tv, hay pantalla incorporada y táctil.

Ahora la publicidad te rompe las bolas en un nivel mucho más personalizado, ¡pero te rompe las bolas!

Podrás cancelar el autoplay  y dejarla en silencio, ¡pero sale con subtítulos, bananún! O a los 5 segundos que te ponés a ver un video que creés que te va a gustar (porque miramos cualquier boludez, por favor) ¡pimba! “La siguiente publicidad terminará en 30 segundos”  Y ya ni te da para ir a controlar el agua de los fideos, porque no es una tanda de 5 minutos.

Nadie piensa en hacer publicidad para molestar, y cierto es que la guita grande ni siquiera se la llevan las tan criticadas agencias, esas máquinas del mal comunicacional que manejan herramientas del terror para hundir a la sociedad en el consumo más profundo.

Hay que encontrarle la vuelta, porque seguro nadie quiere ser el tipo que habla por encima de los demás en las reuniones.

Están todos hablando de fútbol, cagándose de la risa, y vos: “¿Dijo gol? ¡Golazo! como el nuevo Gol 2.0, full-full y garantía de tres años, por solo nueve mil nueve noventa”.

O el que si tiene que poner un ejemplo, se pone a sí mismo.

Todos hablando de que la abuela de uno se quebró la cadera, digamos, y el tipo / la tipa: “Lo entiendo perfectamente, porque Yo, una vez, me torcí el tobillo y estuve una semana en reposo”.

Igual, lo peor es convertirse en el que repite el chiste un segundo después de que lo dijo otro.

Algo así como tomar el recurso técnico más reciente (QR, mapping, realidad aumentada, VR, lopróximoquevenga), encontrar la aplicación más cercana que se encuentre para cualquier marca, y proponerlo como algo revolucionario.

¿Vos invitarías a las publicidad a una reunión?

Seguro alguna vez leíste el tan reposteado razonamiento de Alberto Brea en Linkedin:

“If you can pay $11.99 for Hulu, you are ad-free. If you can pay $8 for Netflix, you are ad-free.

If you can pay $10 for YouTube, you are ad-free. If you can pay $11 for Showtime, you are ad-free.

If you can pay $4.99 for Spotify, you are ad-free. If you pay for $8.99 for Twitch, you are ad-free.

If you have an iPhone, AppleTV, or iPad, you can be ad-free.

The New York Times and The Wall Street Journal are already exploring ad-free digital subscriptions.

Who is next? Facebook, Google, and LinkedIn?

If this trend continues, only the people who cannot afford or don’t want to pay will get ads.

People don’t hate “ads,” the hate bad experience. Let’s do less “ads,” better experiences.”

El problema es que las experiencias son caras y nadie contrata a una agencia de publicidad como una “agencia de experiencias”.

Las agencias de publicidad están en el lugar de “los que hacen avisos”, las contratan para ello, les piden ello y, a las agencias, les está costando la vida, literalmente, salir de ese lugar.

Por entre los dedos se les escapan áreas de negocio que ocupan otras “agencias”… digitales, de innovación, de contenidos, de eventos, de RR.PP, de marketing político, de marketing deportivo, de, de, de…

Son derivaciones de agencias de publicidad, rubros hiperespecíficos que rodean a la comunicación tercerizada para algo que, en esta región, sigue estando en la misma bolsa y por la misma plata.

Diego Paz

Director Creativo en Key. Cada tanto es linda la publicidad, y ese tanto vale más que el casi siempre.

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