Teo y la máquina de ideas

Construir o destruir desde el anonimato.

Muchas veces decimos que no nos importa lo que los demás piensen de nosotros, que somos como somos y listo. Creo que en el 99% de los casos eso no es más que una búsqueda de que los demás nos vean como unos rebeldes sin causa y por lo tanto definitivamente nos importa lo que piensan de nosotros.

Algunas personas son más receptivas a las críticas constructivas y otras no tanto. Pero escucharlas definitivamente te puede hacer crecer como persona. El problema es que la mayoría no nos animamos a ser brutalmente honestos con la gente que queremos por temor a que se tomen a mal nuestros comentarios o porque las repercusiones sean negativas dependiendo de a qué persona te dirijas. ¿Cuántas veces dijiste algo que pensabas a tus amigos de una forma más suave o te quedaste en la punta de la lengua algo para decirle a un colega porque podría tener consecuencias negativas? Y la verdad que es una cagada, porque la honestidad con buenas intenciones podría hacer que muchas relaciones humanas mejoren radicalmente.
¿Cuál es la solución para que todos podamos ser mejores personas sin que todas las amistades del mundo terminen? El anonimato, claramente.

De ahí surge la conocida app Sarahah, que en árabe significa “honestidad” y se describe como “una forma de descubrir tus fortalezas y áreas para mejorar al recibir retroalimentación honesta de tus empleados y amigos de forma anónima”.

En principio surgió como una herramienta para que los empleados pudieran mandar mensajes anónimos a sus jefes, pero luego se amplió para el uso personal.

Para participar de esta red social, básicamente te tenés que descargar la app y crear una cuenta. Después compartís el link en tus redes sociales y esperas a que tus contactos empiecen a escribir críticas constructivas sobre vos.
Acá, donde la palabra clave debería ser constructivo es donde este tipo de aplicaciones se puede volver destructiva. Porque si bien se promueve el anonimato como una forma de ser honesto por una buena causa, éste también es un medio para hacer bullying, ya que los usuarios pueden usar el anonimato para atacar impunemente a otras personas.

De hecho madres e instituciones educativas se alarmaron frente al uso de esta aplicación, sobre todo en los más chicos o sus hijos adolescentes, y denunciaron algunos casos en los comentarios de las tiendas de aplicaciones:

Hace muy poco tiempo salió una nueva aplicación anónima que también es furor entre los más jóvenes, pero ésta viene a combatir el ciberbullying “provocado” por el anonimato. No es que ese sea su objetivo principal, como tampoco es el de Sarahah promoverlo. Solo que a diferencia de ésta última, TBH (To Be Honest) permite enviar únicamente cumplidos a las personas. Funciona como una especie de trivia múltiple opción, en donde a través de planteamientos positivos como ¿Quién es el mejor organizador de fiestas? o ¿Quién tiene la mejor sonrisa? se destacan las cualidades positivas de las personas. A diferencia de las demás apps de tipo anónimo esta está llena de comentarios positivos.

Con esto no quiero evaluar o juzgar si una es mejor que la otra. Creo que ambas en su génesis tienen una intención positiva, encarada de formas distintas. Una te incentiva a que seas mejor a través de cumplidos, mientras la otra te muestra lo que la gente piensa de vos para que uses esa información para crecer humanamente. El problema es que mientras que el encare de una evita el bullying, la otra, sin quererlo lo propicia. No porque Sarahah esté pensada para eso, sino porque la gente simplemente puede llegar a ser muy mala.

No pequemos, como muchas veces pasa, de acusar a la tecnología de los errores que son 100% humanos.

Romina Rivero

Creativa en The Electric Factory. Apasionada y defensora a muerte de las ideas que intentan salvar al mundo.

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