Teo y la máquina de ideas

Brindis por las Malas Ideas

Siempre se puede parar, mirar hacia atrás y reflexionar sobre todas las cosas que cambian en nuestra vida y fin de año tiene la capacidad de generar eso en la mayoría de nosotros. ¿Qué nos dejó el 2016? ¿Qué se llevó?

Según las redes sociales (y el sentido común), este año el Universo pasó tremenda factura después de darle el Oscar a DiCaprio y de alguna manera todo está en equilibrio. En materia de publicidad, ya vimos los puntos altos del año, y lo que quiero hacer ahora es buscar el equilibrio y hacer justicia por las ideas que nunca ven ni verán la luz del día.

No hablo de las ideas que se fueron de presupuesto, de las que mutaron desde su concepción hasta la pauta. Hablo de todas esas ideas que las dijiste en voz alta y te diste cuenta de lo pelotudo que sos, las que le contaste a un compañero y después de reirse te dijo “dale, ahora contame en serio”. Todas esas porquerías que pensaste, que pensamos, y tuvimos que dejar morir o apoyarle una almohada en la boca hasta que dejara de respirar para poder llegar a una idea mejor.

La mayoría muere en el anonimato, dejando como única evidencia de su existencia notas al costado de un cuaderno de ideas como “CERVEZA PARA NIÑOS??”, “ballet acuático felino” o “2×1 en garrafas presentando tu entrada al estadio”. Otras que tienen un poco más de suerte evolucionan en algo mejor. El Próximo Rembrandt, según los mismos creativos, arrancó como un brazo robot tirando trazos sobre un papel, y eso después de que lo asociaron a Rembrandt y el arte. ¿Quién sabe cuantas otras posibles uniones se pensaron antes de la McWhopper? La Cocapsi (o Pepoca) no tiene el mismo impacto y WindOS sería un infierno de implementar, ni que hablar del Realcelona, Washington DF o Donally Clump.

Ahora que cerramos en al año, no importa cual sea tu rubro, creativo, cocinero, futbolista o panadero, podés tomarte un minuto entre todas las despedidas para recordar a todas esas ideas que te dieron una mano aunque no sean un Oscar, un Cannes, no sean un Balero, ni siquiera un “ah, que lindo” de tus viejos o una ceja levantada del que se la estás contando, porque las que si lo son, las necesitaron para llegar hasta ahí. Salud.

Comentarios
SUBSCRIBITE A NUESTRO NEWSLETTER