El Amigo Invisible: ¡Ayudenme a Desenmascararlo!
Más tarde o más temprano, más o menos por estas épocas que se avecinan, todos, en cada rincón del país, de América e incluso del mundo, jugamos a esa especie de ruleta rusa de regalos que hemos dado en llamar “Amigo Invisible”. Es como un Papá Noel transparente y con límite de guita. En vez de regalarte una chiva con freno a contrapedal para dejar la marca en la vereda, te regala un juego de velas aromáticas de la feria del Parque Rodó o una Provolonera para sacar mini quesos en los asados. Es menos espectacular que una chiva, pero mejor que una tarjeta con un muñeco de nieve que dice “Feliz Navidad”.
El amigo invisible ha evolucionado con el paso de los años. Hoy en día pasamos del viejo y querido compañero de laburo que iba con los papelitos para que eligieramos uno por uno a nuestro amigo invisible (demorando un incalculable tiempo extra con el pelotudo que elige su propio nombre, no una, sino dos veces seguidas) a los métodos modernos de repartición de amigos invisibles, como la página AmigoInvisibleOnline que le facilita a la gente las horas de estrés, recorte de papelitos y seguida repartición de los mismos.
La página es muy buena porque además de práctica, ayuda a realizar el sorteo con total independencia del lugar donde se encuentren sus participantes. Les llega un mail con el nombre y listo, a pensar el regalo y las pistas a nuestro objetivo.
Las mismas no deben ser tomadas en joda. Un paso en falso y ese compañero al que le vas a regalar te va a mirar fijo un poco más de tiempo todos los días, buscando algún tipo de gesto de complicidad tuyo. Mientras se juega al amigo invisible, cuidado con las muecas o expresiones faciales exageradas. Cuidado con las guiñadas al azar que encajan los langas. No es joda, una guiñada puede hacer caer el trabajo de investigación de algún obsesivo investigador de pistas.
La primer pista tiene que ser casi una señal de vida. Con una carta que diga “Tu amigo invisible es humano”, basta, cumpliste, tu regalado se alegra que tengas un nombre y no lleves una correa en el cuello. Ya en la segunda hay que ponerle un poco más de cabeza al asunto. La segunda carta es una verdadera pista que un buen sabueso sabrá olfatear. “Manejás como el culo, yo lo sé” es una buena pista. La persona va a pensar que podés haber sido alguien a quién llevó algún día como para verificar la frase o sos alguien que estuvo cerca de ti o de la persona que comentó eso. La cuestión es ir eliminando gente en esta etapa.
Dependiendo del grado de trauma del regalado, la tercer pista puede ser para algunos una delgada línea entre ser visible o invisible. Cuidado acá, no patinen porque hay gente traumada. Hay gente que hace planillas de Excel y va eliminando posibilidades, contando entre ellas a los compañeros de laburo que les cuentan a quién le tienen que regalar.
En este momento en la agencia estoy jugando al amigo invisible. Sin dudas en la teoría creo que tengo una idea de cómo se juega, en la práctica soy un queso. Tal vez use el “Manejás como el culo” o algo de eso.
La cuestión es que mi amigo invisible llevó las cosas un poco más lejos. Mi amigo invisible es fan de Teo. Y yo, como un croto esperando una hoja en la impresora que dijera “soy humano, quedate tranqui”, recibí en mi propio blog la primer pista de esta encrucijada, a través de un comentario en el post del día de ayer:
El amigo de fede
2010/12/06 at 3:50 pm
pista número 1: Es la primera vez que escribo en Teo. (pero no que
visito la página).
Mi respuesta a tal sorpresa fue:
Fah, esto puede querer decir dos cosas:
1) Mi amigo invisible es una persona que convive diariamente y es victima de mi obsesión con Teo.
2) Mi amigo invisible es una persona que se enteró que Teo pertenece a mi de forma accidental (ojalá, eso me haría sentir como
un famoso de muy poca monta).
3) Mi amigo invisible es alguien al que no veo tanto, pero fumigué con palabras de aliento para
participar con Teo. Eran tres cosas… Estoy en el horno, necesito
más pistas.
Hasta ahí todo bien, touche, me re cagó, imposible adivinar.
5 minutos después llega a mi casilla de mail que @elamigodefede me seguía en Twitter. Ahí la cosa se puso interesante:
@fefocibils hola amigo mío! no sé qué piensas tu, pero encuentro de muy buen amigo el aprender el idioma del otro para poder comunicarnos!
Sin dudas, esta persona tiene experiencia en el dominio de la invisibilidad. No sé si notan que naturalmente leer la frase nos lleva a un tono neutro, casi con un acento centroamericano, para despistarme y hacerme enloquecer.
En gratitud por el juego maduro y estratégico, hace una hora le regalé a mi amigo invisible el siguiente tema. Espero que lo acepte de buena gana y me tire una segunda pista que pueda agarrar.
Esta historia sigue y se termina el 23 de diciembre, así que si quieren sigan a mi amigo invisible, sigan sus pistas y ayudenme a desenmascararlo, de una vez y para siempre.
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