A veces pasamos segundos, minutos, horas, días enteros pensando una buena idea. Nos vamos en el bondi a casa y seguimos pensando entre “permiso” y “permiso” de la gente que se va bajando, con los ojos perdidos, dirigidos hacia afuera pero mirando absolutamente nada. Bañándonos en la ducha, sabiendo que estamos en ella para sacarnos eso de la cabeza. En todos, absolutamente todos los lugares, a toda hora y en todo momento, un creativo va a pensar una idea. Para eso hace falta motivación, que es casi como una copa de cristal ultra sensible, que una brisa leve puede hacer tambalear. Otras veces está hecha de marfil: aguantadora, impenetrable, siempre fiel a su función.
Pensar ideas es el mejor laburo del mundo, hasta que se convierte demasiado en un laburo. Hoy vamos a hablar de los “Frankenstein”.
No es un concepto mío, no sé bien a quién adjudicarle la primera vez que lo escuché y comprendí su verdadero significado. Cuando estás en un nivel “larva” de las ideas (no en un nivel “churrinche” como estoy yo ahora) es difícil comprender como una idea, hermosa, etérea, perfecta, puede convertirse de pronto en un monstruo que bien puede morderle y arrancarle la mano a su propio amo. Un Frankenstein se forma de manera parecida a la novela de Mary Shelley. Se forma con pedazos de “ideas” de otros (que no participaron en ningún punto de la idea original).
Pongamos el ejemplo entonces, a modo de ilustración de lo que puede llegar a ser un “Frankenstein” de la vida real.
Utilizaremos como ejemplo este Vía Pública de DHL. Me parece muy bueno. También debe ser realmente caro, pero la idea lo amerita, ¿no?, o sea, hacés uno, lo ven miles de personas que pasan con el auto por ese lugar, llama la atención a full, choques múltiples se suscitan enfrente a tu impresionante aviso porque la gente atónita ante la magnificencia de la pieza dejó de prestarle atención a la ruta, entonces trabajo cumplido, hay un grupo más de creativos felices en el mundo.
Esa idea probablemente, para salir inmaculada desde la cabeza del grupo de creación hasta ese espectacular cartel, pasó por muchos procesos de filtrado. Procesos en los cuales alguien externo propuso, como es muy caro llevar a cabo esa idea, forrar con cajas de DHL un tacho de basura, un sillón, una pila de baldozas y así, una idiotez atrás de la otra. Eso es un “Frankenstein”. Es cuando le arrancan el corazón a la idea, se quedan casi siempre con la parte más vistosa de la misma y se la ponen a otra cosa, convirtiendo a ese bicho en una idea travesti sin sentido.
Como creativos, debemos defender las ideas en cada etapa del proceso. Pero defenderla bien, con argumentos, haciendo entender de qué se trata y porqué es así y no de otra forma, porque una idea que nos tomó días, tal vez semanas en gestarse, puede ser convertida en un engendro en solo segundos por alguien que no hizo el ejercicio de preguntarse por qué las cosas son hechas de esa forma determinada, nuestra forma, la del tipo al que le pagan por pensar ideas.
No related posts.





























::Teo:: : El travesti de las ideas. http://www.teoylamaquinadeideas.com/2010/02/05/travesti-ideas/
This comment was originally posted on Twitter
Teo y la máquina. // Feb 5, 2010 at 12:37 am
::Teo:: : El travesti de las ideas. http://www.teoylamaquinadeideas.com/2010/02/05/travesti-ideas/
El travesti de las ideas.: A veces pasamos segundos, minutos, horas, días enteros pensando una buena idea. Nos vamo… http://awe.sm/50js6
This comment was originally posted on Twitter
Teo y la máquina. // Feb 5, 2010 at 3:38 am
El travesti de las ideas.: A veces pasamos segundos, minutos, horas, días enteros pensando una buena idea. Nos vamo… http://awe.sm/50js6
El travesti de las ideas. – http://www.teoylamaquinadeideas.com/2010/02/05/travesti-ideas/
This comment was originally posted on Twitter
Cecilia Besenzoni // Feb 5, 2010 at 12:59 pm
El travesti de las ideas. — http://www.teoylamaquinadeideas.com/2010/02/05/travesti-ideas/
Jajaja, creo que te lo dije yo ese término, pero ta. Son como power
rangers truchos. Linda mirada al “día a día”.